Huesca

Biscarrués, el latir del Gállego

Biscarrués se encuentra en el tramo final de la comarca natural de la Galliguera, cuya capital por importancia económica y demográfica sería Ayerbe, el lugar donde el ilustre Santiago Ramón y Cajal comenzó a forjar su personalidad irrefrenable.

Más abajo de Biscarrués se alza Ardisa, la primera localidad cincovillesa zaragozana en este recorrido fluvial, en lo que podría considerarse el límite meridional de la Galliguera. En este contexto geográfico, aún planea sobre este territorio, con vuelo amenazante, el proyecto del pantano de Biscarrués.

Calle Mayor de Biscarrués

La última parada de un penoso trayecto judicial de décadas se localiza en la anulación del anteproyecto de construcción y la declaración de impacto ambiental en la Audiencia Nacional y la posterior admisión a trámite del recurso de casación interpuesto por la Comunidad de Riegos del Alto Aragón ante el Tribunal Supremo.

El esmerado trabajo de cantería de Biscarrués

En España ya no existe órgano jurisdiccional superior que pueda seguir conociendo de este asunto, por lo que, si la comunidad de regantes obtuviera una sentencia favorable, el caso habría de saltar necesariamente a Europa.

1798, Sagrado Corazón, pentagrama, hexafolia y espiral

La Coordinadora Biscarrués – Mallos de Riglos resume su sentido existencial con la siguiente frase: «La Galliguera es nuestra tierra. Queremos vivir aquí». Os Nabateros d’a Galliguera lograron recuperar en 2003 el descenso de nabatas o almadías por el río Gállego. Su actividad podría considerarse febril. A lo largo de todas las estaciones, organizan con mucho esfuerzo y dedicación jornadas de concienciación medioambiental, de revalorización de las riberas del Gállego, de conocimiento de plantas medicinales, de senderismo interpretativo… La nómina de actividades es tan extensa que apabulla.

La arquitectura ocre de arenisca y adobe

El interés no es otro que mostrar la vida que emana de un territorio que lucha por preservar el río Gállego como un motor de desarrollo económico, desde un punto de vista sostenible, sin sepultar bajo toneladas de agua las ilusiones de un pueblo. Uno de esos caminos que han recuperado es el del soto del Gállego que une las localidades de Biscarrués y Erés a través de un sendero fluvial que siempre fue lugar de trabajo, de asueto y de paso para las gentes y animales de estos lugares.

Cruz de la Fuente

Se trata de una ruta fabulosamente interpretada, en castellano y aragonés, donde sobresale la abundante riqueza faunística y botánica que acompaña a estos ecosistemas de ribera.

Fuente vieja de Biscarrués

La primera parada será la fuente renacentista del XVI de Biscarrués, siempre escoltada por otra infraestructura del agua como es el remozado lavadero. Era la fuente de aprovisionamiento principal para los habitantes de Biscarrués, aunque no renunciaban al agua del Gállego o a la acumulada en algunas balsas.

Doble caño

Atrás hemos dejado la sencilla cruz de término de la Fuente, que marcaba la entrada o salida por el camino viejo de Biscarrués a Ardisa. Se levantó en el XVI en recuerdo de la arruinada ermita de San Miguel. Ha sido recientemente restaurada y rematada por una cruz nueva labrada por un joven cantero de la zona.

Desde el camino viejo de Biscarrués a Ardisa

Al adentrarnos en el soto propiamente dicho a través del barranco de Vadiello, nacido en el mismo Ayerbe y vertebrador del vallejo de Losanglis y Piedramorrera, nos encontraremos con una vegetación típicamente mediterránea mezclada con especies prototípicas de ribera.

Soto del barranco de Vadiello

También crecen aislados algunos ejemplares muy tolerantes a la sequía como las tamarizas o tarayes, que marcan con su presencia el límite transicional entre la depresión esteparia del Ebro y la influencia húmeda de la montaña.

Ornithogalum umbellatum o leche de pájaro

No podían faltar en este territorio que empiezan a hacer suyo los Quercus, tanto cerrioides como subpyrenaica. Caxicos o robles con tendencia a hibridarse, algunos de ellos con fisonomías espectaculares.

Barranco de Vadiello

Entre chopos albares y negros, también conviene fijar la vista en la tierra que pisamos, pues crecen plantas consideradas ruderales de gran belleza en las distancias cortas.

Cynoglossum cheirifolium o lengua de perro

Claro que no podían faltar algunas mariposas como la preciosa chupaleches que, totalmente embriagadas por el dulce néctar de las flores, posan ajenas al objetivo de una cámara.

Iphiclides podalirius, podalirio o chupaleches

La fauna de ribera que vive en estos ambientes será raramente visible, por sus hábitos fundamentalmente nocturnos, pero habrá que fijarse bien en las huellas que imprimen en el barro las chinetas o ginetas, las fuinas o garduñas o los melones o tejones.

Bosques de chopos en galería

Con un ojo más experto, se podrá detectar su presencia a través de los rastros de defecaciones que abandonan en numerosas letrinas.

Entramos en la espesura del soto

El Gállego siempre nos acompaña con un fluir manso porque sus aguas se ven frenadas poco más abajo en la presa de Ardisa. Aguas arriba, el puente de hierro de Santolaria se considera el punto donde el río pierde su dinámica habitual.

La fascinante Orchis purpurea

En el trayecto se nos cuelan algunas manzaneras bordes, que demuestran que cerca del río también se cultivaban frutales aprovechando la cercanía de las aguas.

La selva del Gállego

Arbustos como el sanguín o cornejo, la buxeta o rusclo, la olibeta fina o labiérnago o el arto o majuelo se suceden sin solución de continuidad en un sendero enmarañado, donde pasan casi desapercibidos algunos ejemplares de urmos u olmos que han logrado esquivar la amenaza de la grafiosis.

Toldos vegetales de Cornus sanguinea o cornejo

Si aguzamos el sentido de la vista, se pueden apreciar supuestos nidos, aparentemente de aves, pero que no son más que nidos de ardillas comunes insertadas en las axilas del ramaje arbóreo, que establecen su hogar en las alturas.

No pasan inadvertidos dos choplos albares o álamos blancos a los que los habitantes de Biscarrués han dedicado una coplilla en aragonés que dice así:

Un chopo no emparejado

«Dizen que no nos queremos, que no nos beyen charrar; a os nuestros corazons les ne pueden preguntar. Dizen que no nos queremos, que no nos beyen charrar».

Los chopos amantes

Son os dos choplos amantes, un par de ejemplares monumentales que se abrazan al poco de nacer en un escorzo sumamente bello para continuar su desarrollo por separado, como dos niños enamorados que tomaron caminos independientes al llegar a la adolescencia.

Fresno catalogado

Llega el turno de fresnos y sauces airosos, uno de ellos indudablemente monumental al que han apodado cariñosamente «aspirino», de la familia de las salicáceas, cuya corteza contiene salicina con la que se obtiene el ácido salicílico, principio activo de la afamada aspirina.

El bueno de Aspirino, Salix alba

Sorprende también que en cuanto tomamos cierta altura, tras superar las escasas aguas del barranco de Valderrasal, aparecen con abundancia torobiscos o torviscos y modrolleras o madroños, indicadores de ambientes más cálidos.

Futuros frutos de madroño

Si mirásemos una brújula en este punto, comprobaríamos que acabamos de abandonar el territorio de umbría para transitar por el de solana. No solo lo delata la vegetación, sino el aire, que es más difícil de masticar, por reseco y caldeado.

Inflorescencia de la esparceta o pipirigallo

Ahora el soto del Gállego luce renaturalizado, pero siempre fue un paisaje agrícola humanizado: en la zona vecina a las aguas, en las mejores tierras, había huertos que los habitantes de Biscarrués y Erés regaban mediante norias. Hoy los huertos están bajo las aguas. Aún despuntan tímidos algunos manzanos o higueras entre el dosel forestal.

Ophrys lupercalis
La elegante Cephalanthera longifolia

El ganado era un agente de limpieza de los caminos de primer orden. Transitaba con frecuencia por estas veredas fluviales y las utilizaba como lugar de descanso, de paso o de abrevadero.

Sendas que siempre fueron transitadas

Las laderas superiores se labraron en fajas y se aterrazaron para cultivar especies mediterráneas, esencialmente olivos y almendros. En el llano superior, en la terraza fluvial más elevada, se cultivaban y se siguen cultivando cereales, hoy cebada, ayer trigo. También se mimaba el cultivo de la vid, hoy residual.

Subida hacia Erés

En la otra margen del río, la derecha, los bosques de pinos y carrascas sirvieron para calentar los hogares de los pueblos durante siglos. Nos corresponde entender y recordar lo que significó esta tierra para los de Biscarrués para tratar de dignificarla y no enterrarla.

Caseta agrícola de Erés con cantos de río y esquinas de tosca piedra arenisca

En la aldea de Erés se puede leer en un grafito ya entrado en años, que simboliza las décadas de lucha en la Galliguera: «mi son es el cántico del río herido, mi arrebato el clamor de un pueblo en su defensa». A su lado, se localiza con modestia la pileta y el pozo que surtió de agua a los vecinos de Erés hasta el año 1958.

Erés

La vuelta a Biscarrués es cómoda, comodísima, por una apenas transitada carretera asfaltada que une Biscarrués con Erés. Antes visitaremos las tumbas tardorromanas de los siglos IV y VI d. C. del yacimiento de Valderrasal.

Panorama desde la iglesia de San Jorge de Erés

Apenas separadas por unas decenas de metros, se localizan tres tumbas labradas en rocas de diferentes tamaños.

Según la arqueóloga Julia Justes, se trataría de un modesto asentamiento rural, correspondiente a la época en que los romanos abandonaron las inseguras urbes y se trasladaron a zonas más resguardadas y de defensa más sencilla.

Excepcionalmente en el Alto Aragón, este yacimiento mantiene vestigios de habitación y necrópolis.

Ophrys scolopax

En la entrada por el camino de Santa Quiteria, se alza la cruz de término de San Pelayo. Fue realizada en el siglo XVI, en recuerdo de la arruinada ermita de San Pelayo.

Panorámica desde la ermita de Santa Quiteria

Los canteros que la labraron incluyeron unos bajorrelieves con escenas de la vida del santo; en una de ellas se puede apreciar al mártir sujetando las tenazas con las que encontró la muerte.

Cruz de San Pelayo

En Huesca, el monasterio de San Pelay de Gavín y las ermitas de San Pelay de Ceresa y Fanlo toman esta advocación. Curioso que el monasterio de Gavín, abandonado en el siglo XI, —por lo que se presume que su fundación fue anterior— tomara esta advocación, pues el santo fue martirizado a principios del siglo X. La noticia debió correr como la pólvora desde el emirato omeya de Córdoba, donde fue torturado hasta la muerte.

Torre de la Iglesia de la Asunción de biscarrués, de origen románico

Se cierra esta enriquecedora circular de nuevo en Biscarrués, un recorrido donde hemos podido comprobar la colisión entre el derecho inalienable de unas gentes a habitar su tierra y la perversión de un neologismo político llamado «interés general». Mientras tanto, como cada primavera, la vida sigue reinventándose.

Ruta completada:

Soto del Gállego de Biscarrués

Más información:

Catálogo de protección del patrimonio cultural – PGOU de Biscarrués.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s